OZONOTERAPIA EN LA HERNIA DISCAL

 

 

En la actualidad el dolor de espalda constituye una de las causas más frecuentes de asistencia a consulta, siendo la hernia discal uno de los motivos principales, seguido de los trastornos degenerativos y las lesiones traumáticas. Durante mucho tiempo se han desarrollado técnicas de abordaje quirúrgico para las hernias discales, tanto por los cirujanos ortopédicos como por los neurocirujanos, algunas muy agresivas, otras mínimamente invasivas, pero en general ofrecen solucionar el problema. También hay que tener en cuenta que en mucho de los pacientes operados pueden quedar secuelas como el llamado síndrome doloroso postquirúrgico secundario a una fibrosis, a lesiones nerviosas o simplemente a un rechazo al material de osteosíntesis (tornillos y barras de fijación), dejando en el paciente mayores problemas que antes, por lo que muchos médicos prefieren otras formas de tratamiento.

La tendencia actual es encontrar métodos mínimamente invasivos, que permitan conservar la anatomía, la biomecánica articular e incluso la fisiología del disco Intervertebral, es así como surge la endoscopia de columna, el uso de la radiofrecuencia y por supuesto la DISCOLISIS PERCUTANEA CON OZONO, la cual asociada a la INFILTRACIÓN PARAVERTERBRAL se han convertido en el método de elección para muchos cirujanos.

Fig. 1 Discolisis

Fig. 1 Discolisis

La discolisis (Fig. 1) con ozono consiste en la inyección de una mezcla de oxigeno y ozono a través de una aguja delgada que se inserta directamente en el disco intervertebral dañado a través de los músculos de la espalda. Este procedimiento se realiza en el quirófano y utilizando un equipo de rayos X de tiempo real llamado intensificador de imágenes con brazo en “C” mediante el cual observamos el paso de la aguja y su correcta localización.

 

Mecanismo de acción del Ozono (Discolisis Percutánea)

Para comprender el mecanismo de acción del ozono en el dolor raquídeo es fundamental comprender la fisiopatología de este y para ello nos vamos a centrar en el conflicto disco radicular (CDR). La compresión aislada de la raíz da síntomas deficitarios (parestesias, disestesias y déficit motor), pero no dolor, para qué allá dolor tiene que haber irritación química e inflamación de la raíz. El núcleo pulposo del disco herniado contiene altísimos valores de fosfolipasa A2 que puede iniciar la cascada inflamatoria y de otros mediadores inflamatorios como prostaglandinas, leucotrienos, bradicinina e histamina, cuando se produce una fisura anular en el disco, que es la primera fase de la degeneración discal, estas sustancias son liberadas por el núcleo y pueden producir radiculitis, aunque no haya compresión radicular.

Así el Ozono Intradiscal actúa en tres niveles:
1 – Inhibición de la Prostaglandina E2 y de la Fosfolipasa A2 (efecto semejante a los esteroides) y otras citocinas proinflamatorias (IL 1, 2, 8, 12, 15, interferon alpha). Incrementa la liberación de citocinas inmunosupresoras (IL 10, factor B1), efecto analgésico y antiinflamatorio.
2 – Incrementa la microcirculación local, reduce el estasis venoso, efecto analgésico pues la raíz es muy sensible a la hipoxia.
3 – Presenta efectos directos sobre los mucopolisacaridos y proteoglicanos del núcleo pulposo, produciendo una discolisis química con pérdida de agua y deshidratación (efecto llamado Ozonólisis). Posteriormente se produce una degeneración de la matriz, la cual es sustituida por fibras colágeno en aproximadamente 5 semanas, y por la formación de nuevas células sanguíneas reduciéndose el volumen del disco.

En resumen, hay un doble mecanismo de acción del ozono en el CDR: Por un lado la deshidratación del material discal que disminuiría los factores mecánicos compresivos sobre la raíz y, por otro, la interrupción del proceso inflamatorio.
Si a esto le añadimos la infiltración de la musculatura paravertebral, conseguiremos una especie de ¨acupuntura química¨, que sumada al efecto analgésico per se del ozono y a la eliminación de la contractura muscular que suele estar asociada en este cuadro, dará como resultado una disminución importante del dolor.
En nuestra propia experiencia aproximadamente el 80% de los pacientes tratados con la técnica Discolisis Percutánea a partir de los 2 meses del tratamiento han demostrado con RM y TAC la reducción del volumen herniado, y la mejoría clínica ha comenzado partir de los 15 días de comenzar el tratamiento. Hemos observado que el inicio de la acción del ozono es un poco lento por lo que en ocasiones preferimos asociarlo con otras técnicas como la infiltración selectiva o radiofrecuencia de la raíz afectada que se caracteriza por un comienzo precoz en su efecto que no suele durar más de 3 meses. Desde nuestro punto de vista la combinación de ambas técnicas es la línea de actuación que deberíamos seguir
Podemos concluir, que la Discolisis Percutánea con Ozono se muestra como una técnica eficaz y segura en el tratamiento del dolor lumbar irradiado secundario a una hernia discal.