Artrosis lumbar: por qué duele y cómo aliviarla sin cirugía

Artrosis de columna · Dolor lumbar · IVO3T

Artrosis lumbar: el desgaste no siempre es lo que duele

Qué significa de verdad «artrosis» en tu resonancia, cuándo el dolor nace en las articulaciones facetarias y qué pueden hacer por ti las infiltraciones paravertebrales con ozono y la radiofrecuencia.

La artrosis lumbar —lo que mucha gente busca como «artrosis de columna» o «artrosis en la columna»— es el desgaste de las estructuras que permiten que la parte baja de la espalda se mueva y soporte peso: los discos, las pequeñas articulaciones facetarias y los ligamentos que las unen. Casi todos acabamos teniendo algún grado de desgaste con los años, pero no todo el desgaste duele, y no todo el dolor lumbar viene del mismo sitio. Saber qué parte de tu columna es la que duele es lo que decide qué tratamiento tiene sentido en tu caso.

Lo que encontrarás en esta página
  • Por qué artrosis lumbar y artrosis facetaria no siempre son lo mismo.
  • Cómo reconocer el síndrome facetario y por qué la resonancia sola no basta.
  • Qué aportan las infiltraciones paravertebrales con ozono y la radiofrecuencia, con lo que dice la evidencia.
  • Si la artrosis lumbar tiene cura, qué ejercicios convienen y cuándo hay que pensar en operar.

¿Qué es la artrosis lumbar?

Hablamos de artrosis lumbar (los radiólogos la llaman a menudo espondiloartrosis lumbar o espondilosis lumbar) cuando el paso del tiempo y las cargas van desgastando el «segmento móvil» de la columna: el disco intervertebral por delante y las dos articulaciones facetarias por detrás. Es un proceso lento que suele empezar en el disco, con su deshidratación y pérdida de altura; cuando el disco cede, las facetas reciben más carga de la que les corresponde y acaban desgastándose también.

Por eso la artrosis de columna aparece sobre todo en los niveles que más trabajan, L4-L5 y L5-S1, y por eso dos personas con un informe parecido pueden tener dolores muy distintos: depende de qué estructura se ha inflamado y de si hay o no un nervio comprometido.

📌 Dato clave

La artrosis lumbar y la artrosis facetaria no son sinónimos. La artrosis lumbar es el término general; la artrosis facetaria es una de sus formas, la que afecta a las articulaciones posteriores de las vértebras. Puedes tener una artrosis lumbar en la que el dolor viene del disco, del canal o de un nervio, y no de las facetas. Cómo distinguir cada origen lo explicamos en nuestra guía de causas del dolor de columna.

¿Artrosis lumbar o artrosis facetaria? No siempre es lo mismo

Este es el punto que más confusión genera, y el que más cambia el tratamiento. Bajo la etiqueta «artrosis lumbar» se esconden al menos cuatro fuentes de dolor diferentes:

Dónde está el desgasteCómo suele dolerPara saber más
Disco intervertebralDolor lumbar profundo que empeora sentado o al inclinarte hacia delante.Discopatía degenerativa
Articulaciones facetariasDolor lumbar al estirarte hacia atrás, girar o estar mucho de pie; rigidez al levantarte.Síndrome facetario (en esta página)
Canal vertebralDolor y pesadez en las piernas al caminar, que alivia al sentarte o inclinarte.Estenosis de canal lumbar
Raíz nerviosaDolor que baja por la pierna, a veces con hormigueo.Ciática

En la práctica, estas fuentes se combinan a menudo. Por eso el tratamiento no se decide por la palabra «artrosis» del informe, sino por la exploración y, cuando hace falta, por un bloqueo diagnóstico que confirme de dónde nace el dolor.

¿Qué es el síndrome facetario?

Las articulaciones facetarias son dos pequeñas articulaciones en la parte posterior de cada vértebra, con cartílago, cápsula y líquido sinovial, igual que una rodilla en miniatura. Cuando se desgastan y se inflaman (artrosis facetaria), pueden convertirse en el origen del dolor: es el síndrome facetario o dolor facetario. No es un problema menor: las guías de la Sociedad Americana de Médicos Intervencionistas del Dolor (ASIPP) estiman que las facetas son el origen del dolor en un 27 % a 40 % de las personas con dolor lumbar crónico (Manchikanti et al., 2020).

Síntomas del síndrome facetario lumbar

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Dolor al echarte hacia atrás

Estirar la espalda hacia atrás o girarla suele reproducir o aumentar el dolor.

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Rigidez por la mañana

Cuesta arrancar al levantarse y mejora con el movimiento suave.

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Peor estando de pie

Estar mucho tiempo de pie o caminar despacio sobrecarga las facetas.

🍑
Dolor que se irradia a la nalga

Puede extenderse a la nalga o a la parte posterior del muslo, rara vez por debajo de la rodilla.

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Dolor a un lado de la columna

Con frecuencia es más intenso a un lado, junto a la columna.

🦵
Sin pérdida de fuerza

A diferencia de la ciática, no suele dar hormigueo ni debilidad en la pierna.

Ningún síntoma por sí solo confirma un síndrome facetario: son pistas que orientan la exploración. La confirmación llega con un bloqueo anestésico de los nervios que llevan la sensibilidad de la faceta (bloqueo de la rama medial): si el dolor desaparece durante unas horas, sabemos que la faceta es la responsable.

Síntomas de la artrosis lumbar: ¿cuándo debes prestarle atención?

Los síntomas de la artrosis lumbar dependen de qué estructura esté implicada, pero hay un patrón que se repite: dolor en la parte baja de la espalda que va y viene en brotes, rigidez al empezar a moverse y dolor que empeora con determinadas posturas mantenidas. Muchas personas aprenden a convivir con ello… hasta que un brote dura semanas o el dolor empieza a limitar el día a día.

¿La artrosis lumbar puede dar dolor en las piernas?

Sí, y conviene distinguir dos situaciones. El dolor facetario puede irradiarse a la nalga y al muslo sin afectar a ningún nervio; es un dolor «referido». En cambio, cuando la artrosis estrecha el canal o el agujero por donde sale una raíz nerviosa, el dolor baja por la pierna, a menudo con hormigueo, y se comporta como una ciática o como la claudicación de la estenosis. La diferencia importa, porque el tratamiento no es el mismo.

⚠️ Acude a urgencias si: pierdes fuerza en una pierna de forma progresiva, notas acorchamiento en la zona genital o entre los muslos, tienes dificultad para controlar la orina o las heces, o el dolor lumbar se acompaña de fiebre o de una pérdida de peso que no sabes explicar.

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¿Cómo se diagnostica la artrosis de columna? La resonancia no lo es todo

La radiografía y la resonancia magnética muestran el desgaste, pero no dicen si ese desgaste es lo que te duele. Los hallazgos degenerativos son tan frecuentes en personas sin dolor que una revisión de más de 3.000 resonancias y TAC encontró degeneración discal en el 37 % de las personas de 20 años sin síntomas y en el 96 % de las de 80 (Brinjikji et al., 2015). Los «grados» de artrosis de tu informe describen la imagen, no la intensidad de tu dolor.

Por eso el diagnóstico se construye en tres pasos: una historia clínica detallada, una exploración que reproduzca el dolor y, cuando el tratamiento va a depender de ello, un bloqueo diagnóstico que confirme el origen. La ecografía musculoesquelética permite además guiar las infiltraciones con precisión y sin radiación.

¿La artrosis lumbar tiene cura?

Seamos honestos: el desgaste de la columna no se revierte, igual que no se revierte el paso del tiempo. Pero el dolor de la artrosis lumbar sí se puede controlar, y en muchos casos durante largos periodos. El objetivo realista no es «curar la artrosis», sino apagar la inflamación que la hace dolorosa, recuperar movilidad y fuerza, y espaciar los brotes. Ahí es donde las técnicas mínimamente invasivas marcan la diferencia frente a seguir encadenando antiinflamatorios.

Tratamiento de la artrosis lumbar sin cirugía

El tratamiento de la artrosis lumbar funciona mejor cuando se dirige a la estructura que duele y se combina con ejercicio. Estas son las herramientas que más utilizamos para el tratamiento del dolor lumbar en Valencia y que puedes valorar con nosotros también a distancia:

Infiltraciones paravertebrales con ozono: apagar la inflamación donde se produce

Las infiltraciones paravertebrales consisten en aplicar una mezcla de oxígeno-ozono médico, en pequeñas cantidades y con una aguja fina, en la musculatura y los tejidos que rodean las articulaciones facetarias y las raíces nerviosas. El ozono actúa como modulador de la inflamación y del estrés oxidativo, mejora la oxigenación local y reduce la sensibilización de las terminaciones del dolor. Es un procedimiento ambulatorio, de pocos minutos y bien tolerado.

¿Qué dice la evidencia? Una revisión sistemática asignó a la ozonoterapia paravertebral un grado de recomendación 1B en el dolor lumbar por hernia discal (Magalhaes et al., 2012).

En la artrosis facetaria, una revisión describe cómo aplicarla de forma ecoguiada y la considera una alternativa segura a los tratamientos conservadores clásicos (Latini et al., 2021), y una serie de 576 pacientes documenta su uso en el dolor lumbar de origen no discal: degeneración y sinovitis facetaria, síndrome de Baastrup o espondilólisis (Bonetti et al., 2020). En un estudio retrospectivo reciente con infiltraciones de oxígeno-ozono guiadas por TAC, solas o combinadas con otros fármacos, los pacientes con artrosis facetaria pasaron de 7,2 a 3,8 puntos de dolor sobre 10 a las tres semanas, sin complicaciones (Bellelli et al., 2025).

Son datos alentadores, aunque todavía faltan ensayos controlados de gran tamaño específicos de la artrosis facetaria; por eso la indicación se hace caso a caso. Si quieres conocer las distintas técnicas, lo explicamos en nuestra página sobre las infiltraciones de ozono en la columna.

Radiofrecuencia (rizólisis facetaria): cuando el dolor nace en las facetas

La radiofrecuencia de la rama medial, también llamada rizólisis o denervación facetaria, aplica calor controlado con una cánula sobre el pequeño nervio que transmite el dolor de la faceta. No toca la articulación ni la médula: «desconecta» la señal de dolor de esa articulación. Como el nervio se regenera con el tiempo, el alivio puede durar meses y, si el dolor reaparece, el procedimiento se puede repetir.

La clave está en la selección. Las guías de la ASIPP le otorgan un nivel de evidencia II con recomendación moderada en la columna lumbar (Manchikanti et al., 2020); en cambio, un gran ensayo holandés con 681 pacientes no encontró una mejoría clínicamente relevante al añadirla al ejercicio (Juch et al., 2017), y la revisión Cochrane califica la evidencia de muy baja a moderada (Maas et al., 2015). La lectura práctica: la radiofrecuencia tiene sentido cuando un bloqueo diagnóstico confirma que el dolor es facetario, y siempre acompañada de ejercicio. Más información en radiofrecuencia en Valencia.

📌 Dato clave

Infiltraciones paravertebrales con ozono y radiofrecuencia no compiten: se complementan. El ozono reduce la inflamación de los tejidos que rodean la faceta y la raíz; la radiofrecuencia interrumpe la señal de dolor cuando el origen facetario está confirmado. Elegir una, otra o ambas depende de tu exploración.

PRP y medicina regenerativa

En casos seleccionados, el plasma rico en plaquetas (PRP) y otros tratamientos de medicina regenerativa pueden combinarse con el ozono para actuar sobre el ambiente inflamatorio de la articulación. Es un campo con evidencia todavía emergente en la columna, y así te lo explicaremos si lo planteamos en tu caso.

Ejercicio terapéutico: imprescindible, no opcional

Ningún tratamiento infiltrativo sustituye al ejercicio. Fortalecer la musculatura del tronco y de las caderas y recuperar la movilidad reparte mejor las cargas y protege las facetas. ¿Hay ejercicios prohibidos? No de forma absoluta, pero durante un brote conviene evitar los que reproducen el dolor —hiperextensiones repetidas, giros bruscos o cargas pesadas sobre la columna— y progresar de forma guiada.

Apoyo nutricional

Las articulaciones facetarias tienen cartílago, como la rodilla o la cadera, y la nutrición también forma parte del plan. Como complemento al tratamiento médico, algunos pacientes utilizan fórmulas de colágeno para el cuidado articular y, cuando predomina la inflamación, suplementos con palmitoiletanolamida (PEA), una molécula que participa en la regulación natural de la inflamación, como RELAGYAL. Son un apoyo, no un sustituto del tratamiento.

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¿Cuándo hay que operar la artrosis lumbar?

La mayoría de las personas con artrosis lumbar no necesitan cirugía. Se plantea cuando hay una compresión nerviosa con pérdida de fuerza progresiva, una estenosis que limita mucho la marcha pese al tratamiento, o una inestabilidad (espondilolistesis) que no responde a medidas conservadoras. Si es tu caso, te lo diremos con la misma claridad, y si no lo es, te explicaremos las alternativas para el tratamiento del dolor de columna sin cirugía.

Preguntas frecuentes sobre la artrosis lumbar

Resolvemos las dudas que más nos plantean los pacientes con artrosis de columna. Si la tuya no está, pregúntanos.

¿La artrosis lumbar tiene cura?

El desgaste de la columna no se revierte, pero el dolor de la artrosis lumbar sí se puede controlar. El objetivo es apagar la inflamación, recuperar movilidad y fuerza y espaciar los brotes, combinando ejercicio con técnicas como las infiltraciones paravertebrales con ozono o la radiofrecuencia cuando están indicadas.

¿Es grave tener artrosis lumbar?

En la mayoría de los casos no es grave: es un proceso degenerativo muy frecuente con la edad. Se vuelve importante cuando el dolor limita tu vida diaria o cuando comprime un nervio y aparece dolor en la pierna, hormigueo o pérdida de fuerza. Los grados del informe de imagen describen el desgaste, no la intensidad del dolor.

¿Qué diferencia hay entre artrosis lumbar y artrosis facetaria?

La artrosis lumbar es el término general para el desgaste de la columna lumbar (discos, facetas, ligamentos). La artrosis facetaria afecta solo a las articulaciones posteriores de las vértebras; cuando es la fuente del dolor hablamos de síndrome facetario.

¿Qué significa tener artrosis en L4-L5 o L5-S1?

Son los dos niveles de la columna lumbar que más carga soportan, y por eso donde el desgaste es más frecuente. El dato indica dónde está la artrosis, pero no explica por sí solo tu dolor: hay que relacionarlo con tus síntomas y tu exploración.

¿Cuánto dura el efecto de la radiofrecuencia en la artrosis facetaria?

En los pacientes bien seleccionados, el alivio puede mantenerse durante meses. Como el nervio tratado se regenera, el dolor puede volver con el tiempo; en ese caso el procedimiento se puede repetir.

¿Cuántas sesiones de infiltraciones de ozono necesita la artrosis lumbar?

Depende del caso. Suele plantearse un ciclo de varias sesiones espaciadas, y el número exacto se decide tras valorarte y según cómo responda el dolor. El precio también es personalizado, porque a menudo se combinan técnicas.

¿Qué ejercicios están prohibidos con artrosis lumbar?

No hay ejercicios prohibidos de por vida. Durante un brote conviene evitar los que reproducen el dolor, como las hiperextensiones repetidas, los giros bruscos o las cargas pesadas sobre la columna, y progresar de forma guiada con ejercicios de fuerza y control del tronco.

¿Puedo consultar mi caso si no vivo en Valencia?

Sí. La videoconsulta es online: revisamos tu historia y tus pruebas, te explicamos qué estructura es la que probablemente duele y qué opciones tienes, vivas donde vivas.

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Referencias bibliográficas
  1. Manchikanti L, et al. Comprehensive evidence-based guidelines for facet joint interventions in the management of chronic spinal pain (ASIPP). Pain Physician, 2020. PMID: 32503359.
  2. Juch JNS, et al. Effect of radiofrequency denervation on pain intensity among patients with chronic low back pain: the MINT randomized clinical trials. JAMA, 2017. PMID: 28672319.
  3. Maas ET, et al. Radiofrequency denervation for chronic low back pain. Cochrane Database Syst Rev, 2015. PMID: 26495910.
  4. Bellelli A, et al. Efficacy and safety of CT-guided oxygen-ozone therapy for low back pain. Radiol Med, 2025. PMID: 40810890.
  5. Latini E, et al. Medical ozone therapy in facet joint syndrome: sonoanatomy and ultrasound-guided injection techniques. Med Gas Res, 2021. PMID: 34213496.
  6. Bonetti M, et al. Non-discogenic low back pain treated with oxygen-ozone. J Biol Regul Homeost Agents, 2020. PMID: 33176414.
  7. Magalhaes FN, et al. Ozone therapy as a treatment for low back pain secondary to herniated disc: a systematic review and meta-analysis. Pain Physician, 2012. PMID: 22430658.
  8. Brinjikji W, et al. Systematic literature review of imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations. AJNR, 2015. PMID: 25430861.

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Estudiamos tu caso, revisamos tus pruebas y te decimos con franqueza qué opciones tienes: infiltraciones con ozono, radiofrecuencia, medicina regenerativa o, si es lo mejor para ti, cirugía.

Aviso médico: el contenido de esta página tiene un propósito exclusivamente informativo y divulgativo. No sustituye la valoración individual de un médico, que es la única que puede indicar si un tratamiento es adecuado en tu caso. Si notas pérdida de fuerza progresiva en las piernas, alteración del control de la orina o las heces, o el dolor se acompaña de fiebre, acude a urgencias.

🛡️ Contenido revisado por un médico colegiado

Revisado por Dr. Omar González Salgado
Especialista en Ortopedia y Traumatología (Universidad de La Habana, Cuba) · Experto en Dolor, Ozonoterapia y Ecografía Musculoesquelética (MSK) · IVO3T (Valencia) · Nº de colegiado 46/4622732

Última revisión: 4 de octubre de 2026

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