Sustancia P y dolor: qué papel tiene y cómo puede ayudar la PEA
Qué es este neuropéptido, cómo amplifica el dolor y la inflamación a través del receptor NK1, y por qué la palmitoiletanolamida se estudia como moduladora de esta vía.
Cuando hablamos de sustancia P y dolor nos referimos a uno de los enlaces más directos entre lo que ocurre en un tejido lesionado y lo que percibe el cerebro. La sustancia P es un neuropéptido que las neuronas sensoriales liberan ante una agresión y que, al activar el receptor NK1, no solo transmite la señal dolorosa sino que la amplifica y alimenta la inflamación local. Entender esta vía ayuda a comprender por qué algunos dolores se cronifican y por qué moduladores como la palmitoiletanolamida (PEA) despiertan tanto interés en el abordaje del dolor neuroinflamatorio.
- Qué es la sustancia P y dónde se produce en el organismo.
- Cómo participa en la transmisión del dolor y en la inflamación neurogénica.
- El papel del receptor NK1 y qué ocurre cuando esta vía se sobreactiva.
- Cómo regula el cuerpo esta respuesta y dónde encaja la PEA.
- Qué dice la evidencia científica sobre la PEA, los mastocitos y el dolor.

¿Qué es la sustancia P?
La sustancia P es un neuropéptido de la familia de las taquicininas, formado por once aminoácidos y codificado por el gen TAC1. Funciona como un mensajero químico: cuando una neurona sensorial detecta un estímulo potencialmente lesivo (calor, presión, sustancias inflamatorias), libera sustancia P para comunicar y modular esa información. No es un simple "interruptor de dolor", sino un regulador que conecta el sistema nervioso con el sistema inmunitario.
¿Dónde se produce la sustancia P?
Se sintetiza principalmente en las neuronas sensoriales de fibra fina (fibras C y Aδ), cuyos cuerpos residen en los ganglios de la raíz dorsal. Desde ahí se transporta tanto a las terminaciones periféricas (piel, articulaciones, vísceras) como al asta dorsal de la médula espinal. Además, células no neuronales como los mastocitos y algunas células inmunitarias también pueden producirla y responder a ella, lo que la sitúa en el centro del diálogo entre nervios e inflamación.
Sustancia P y dolor: cómo se transmite la señal nociceptiva
En condiciones normales, un estímulo lesivo activa el nociceptor y la sustancia P se libera en el asta dorsal de la médula, donde contribuye a "pasar el mensaje" hacia las vías ascendentes que llegan al cerebro. Hasta aquí, es un mecanismo protector. El problema aparece cuando esa liberación se mantiene o se intensifica: la sustancia P favorece entonces la sensibilización de las neuronas, es decir, que respondan de forma exagerada y prolongada, bajando el umbral del dolor.
En la práctica, la transición de un estímulo agudo a un dolor persistente sigue cinco etapas encadenadas que definen la inflamación neurogénica:
Sustancia P, inflamación y respuesta neurogénica
La sustancia P no se queda en el terreno puramente nervioso: es una pieza clave de la inflamación neurogénica, aquella que desencadena el propio nervio. Cuando se libera en los tejidos, actúa sobre vasos y células inmunitarias y pone en marcha una cascada que amplifica la respuesta inflamatoria local. Este es el punto donde el dolor y la inflamación dejan de ser fenómenos separados para retroalimentarse.
Aumenta el flujo sanguíneo local y contribuye al enrojecimiento y calor típicos de la zona inflamada.
Facilita la salida de plasma y proteínas hacia el tejido, generando edema e hinchazón.
Atrae y activa células inflamatorias, incluidos los mastocitos, que liberan más mediadores.
El receptor NK1: la cerradura de la sustancia P
Para actuar, la sustancia P necesita una "cerradura": el receptor NK1 (neurocinina 1), codificado por el gen TACR1. Este receptor se expresa en neuronas, en células inmunitarias y en la pared de los vasos sanguíneos. Cuando la sustancia P se une a él, dispara vasodilatación, aumento de la permeabilidad, sensibilización neuronal y transmisión del dolor. Es, en esencia, el interruptor molecular a través del cual este neuropéptido ejerce buena parte de sus efectos pronociceptivos.
Sustancia P y receptor NK1 forman un binomio que participa tanto en la inflamación neurogénica como en la perpetuación de ciertos estados de dolor. Actuar sobre esta vía —directa o indirectamente— es una estrategia de interés en el dolor que no se resuelve.
¿Qué ocurre cuando la sustancia P se dispara?
Un pico puntual de sustancia P forma parte de una respuesta sana ante una lesión. El problema es su elevación sostenida. Cuando la vía se mantiene activa, el sistema nervioso entra en un estado de sensibilización que se manifiesta de forma característica y que explica por qué el dolor puede volverse desproporcionado respecto al estímulo que lo provoca.
Cómo regula el organismo esta respuesta
El cuerpo no está indefenso ante esta cascada. Dispone de sistemas de "freno" locales que buscan devolver el equilibrio: mediadores lipídicos que se producen a demanda en los tejidos, el sistema endocannabinoide y receptores nucleares como PPAR-alfa, que regulan la expresión de genes antiinflamatorios y favorecen la resolución de la inflamación. Dentro de estos mecanismos endógenos encaja un concepto especialmente relevante para el dolor: el de las ALIAmidas, moléculas que el propio organismo fabrica para modular a la baja la activación de las células que sostienen la inflamación. La palmitoiletanolamida es la más estudiada de todas ellas.
Este mismo equilibrio explica por qué en la clínica se combinan enfoques que reducen la inflamación y la sensibilización, desde la valoración del origen del dolor hasta el soporte con moduladores endógenos.
Pide tu valoración del dolor →PEA y sustancia P: cómo entra en juego la palmitoiletanolamida

Aquí está el punto que más interesa. La palmitoiletanolamida (PEA) es una amida de ácido graso que el organismo produce como respuesta protectora; puedes revisar en detalle su metabolismo y aplicaciones terapéuticas. Conviene ser preciso: la PEA no actúa simplemente "bloqueando" la sustancia P. Su acción principal es modular la neuroinflamación y la sensibilización periférica actuando aguas arriba de este neuropéptido. Al reducir la activación y degranulación de los mastocitos y regular las células gliales, disminuye el circuito inflamatorio en el que participan la sustancia P, la histamina y otros mediadores pronociceptivos.
Además, la PEA activa principalmente PPAR-alfa y modula de forma indirecta el sistema endocannabinoide, lo que contribuye a reducir la excitabilidad de las vías nociceptivas. El resultado puede traducirse en una menor liberación o un menor impacto funcional de neuropéptidos pronociceptivos como la sustancia P. Dicho de forma secuencial: PEA → menor activación de mastocitos y glía → menos neuroinflamación y sensibilización → modulación de la vía de la sustancia P → menor transmisión y mantenimiento del dolor. Si quieres el detalle molecular completo, puedes profundizar en cómo actúa la PEA a nivel antiinflamatorio y analgésico.
Lo interesante es que la PEA no interviene en un solo punto, sino en varios nodos de la misma cascada:
| Punto de intervención | Acción de la PEA |
|---|---|
| Mastocitos | Estabiliza la membrana y frena la degranulación y la liberación de mediadores proinflamatorios. |
| Células gliales | Modula la activación de microglía y astrocitos y reduce la síntesis de citocinas. |
| Sustancia P | Se asocia a una menor liberación del neuropéptido en terminaciones periféricas y espinales. |
| Receptor NK1 | Reduce el impacto de la señalización pronociceptiva asociada a esta vía. |
| Resolución global | Tiende a romper el círculo vicioso: menos neuroinflamación, sensibilización y percepción del dolor. |
El papel de los mastocitos y la microglía
Los mastocitos son células inmunitarias que, al degranularse, liberan histamina, citocinas, NGF y otros mediadores que estimulan las terminaciones nerviosas y favorecen la liberación de sustancia P; a su vez, la propia sustancia P activa los mastocitos, cerrando un bucle de amplificación. En el sistema nervioso central, la microglía y los astrocitos hacen algo análogo: se activan y sostienen la neuroinflamación y la sensibilización central. La PEA se ha propuesto precisamente como moduladora de estas células no neuronales, que son las que mantienen encendido el proceso.
| Vía de la sustancia P sin regulación | Con modulación tipo PEA |
|---|---|
| ↑ Activación de mastocitos y glía | ↓ Activación de mastocitos y glía |
| ↑ Liberación de sustancia P e histamina | ↓ Liberación de mediadores pronociceptivos |
| ↑ Señalización por el receptor NK1 | ↓ Impacto funcional de la vía NK1 |
| ↑ Inflamación neurogénica y sensibilización | ↓ Neuroinflamación y sensibilización |
| Dolor mantenido, hiperalgesia, alodinia | Tendencia a romper el círculo del dolor |
Este enfoque explica el interés de la PEA como una alternativa a considerar cuando los AINE no son una opción, especialmente en escenarios de dolor persistente con un componente de inflamación crónica de bajo grado.
Las tres acciones moleculares de la PEA
Regula la expresión de genes antiinflamatorios y favorece la resolución de la inflamación a nivel nuclear.
Al frenar la enzima FAAH aumenta la disponibilidad de anandamida, reforzando la señalización con efecto analgésico.
Acción coordinada periférica y central que modula a la vez la inmunidad y la transmisión del dolor.
Evidencia científica sobre la PEA y el dolor
El interés por la PEA no es anecdótico: se apoya en investigación publicada en revistas revisadas por pares. Conviene interpretarla con cautela —buena parte procede de modelos preclínicos o estudios in vitro, y los ensayos clínicos son todavía heterogéneos—, pero el conjunto dibuja un mecanismo coherente. Tienes el resumen de esa evidencia ordenado por tipo de dolor (neuropático, artrosis, fibromialgia, pélvico) en qué dice la evidencia sobre la PEA para cada tipo de dolor.
PEA frente a la sustancia P
Un trabajo in vitro mostró que la PEA contrarresta la activación mastocitaria inducida por sustancia P estimulando la actividad de la diacilglicerol lipasa (Petrosino et al., J Neuroinflammation, 2019).
Glía y mastocitos como diana
Una revisión describe la glía y los mastocitos como dianas de la PEA, en línea con su acción antiinflamatoria y neuroprotectora (Skaper et al., Mol Neurobiol).
PPAR-alfa y efecto entourage
La farmacología de la PEA se vincula a la activación de PPAR-alfa y a la potenciación de la señalización endocannabinoide (Petrosino y Di Marzo, Br J Pharmacol, 2018).
Dolor neuropático
Un ensayo clínico aleatorizado evaluó la PEA ultramicronizada en el dolor neuropático por lesión medular (Andresen et al., 2016).
En conjunto, la investigación respalda un mecanismo multinivel: la PEA no anula la sustancia P, sino que interviene en las células y receptores que la liberan y amplifican. De ahí que se estudie como apoyo en cuadros de dolor con componente neuroinflamatorio, siempre dentro de un plan valorado individualmente.

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Estas son las dudas que más surgen al relacionar la sustancia P, el receptor NK1 y la palmitoiletanolamida en el contexto del dolor.
¿Qué es la sustancia P y qué relación tiene con el dolor?
Es un neuropéptido liberado por las neuronas sensoriales que participa en la transmisión del dolor y en la inflamación neurogénica. Al unirse al receptor NK1 amplifica la señal dolorosa y favorece la respuesta inflamatoria, por lo que su exceso sostenido se asocia a estados de dolor mantenido, hiperalgesia y alodinia.
¿La PEA bloquea la sustancia P?
No de forma directa. La PEA no bloquea la sustancia P ni el receptor NK1: actúa aguas arriba, modulando la activación de mastocitos y glía y activando PPAR-alfa. Eso puede reducir la liberación y el impacto funcional de la sustancia P, en lugar de inhibirla directamente.
¿Qué es el receptor NK1 y por qué importa en el dolor?
El receptor NK1 (neurocinina 1) es la principal diana de la sustancia P y se expresa en neuronas, células inmunes y vasos. Su activación produce vasodilatación, aumento de la permeabilidad, reclutamiento inflamatorio y sensibilización neuronal, elementos que perpetúan el dolor.
¿Sirve la PEA para el dolor neuropático?
En estudios preclínicos y algunos ensayos clínicos, la PEA se ha asociado a menor sensibilización y dolor neuropático a través de la modulación de células no neuronales como glía y mastocitos. La evidencia es prometedora pero heterogénea; su idoneidad debe valorarse de forma individual con un profesional.
¿RELAGYAL® contiene PEA y en qué se diferencia de un AINE?
RELAGYAL® es un complemento con PEA micronizada. A diferencia de un AINE, que inhibe la síntesis de prostaglandinas, la PEA modula la neuroinflamación y la sensibilización actuando sobre mastocitos, glía y PPAR-alfa. No sustituye a un tratamiento médico y su uso debe individualizarse; conviene revisar antes las contraindicaciones de la PEA.
Pon a un médico especialista a valorar tu dolor
Entender la vía de la sustancia P es el primer paso. El siguiente es una valoración individual que identifique el origen de tu dolor y un plan realista, con o sin cirugía.
⚠️ Advertencia importante
El contenido de esta entrada tiene un propósito exclusivamente informativo y divulgativo. No sustituye en ningún caso la valoración individual, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un profesional de la salud. Si presentas síntomas, dudas clínicas o estás siguiendo algún tratamiento médico, consulta siempre con un especialista antes de aplicar cualquier recomendación o utilizar productos mencionados en este artículo.
🛡️ Contenido revisado por un médico colegiado
Revisado por Dr. Omar González Salgado
Especialista en Ortopedia y Traumatología (Universidad de La Habana, Cuba) · Experto en Dolor, Ozonoterapia y Ecografía Musculoesquelética (MSK) · IVO3T (Valencia) · Nº de colegiado 46/4622732
Última revisión: 8 de septiembre de 2026
