Dolor de espalda: descubre de dónde viene y cómo se trata
Disco, articulaciones, nervio, músculo o hueso: identificar el origen es el primer paso para tratarlo bien, y casi siempre sin cirugía.
El dolor de espalda —o dolor de columna vertebral, como también se le llama— tiene muchas causas, pero casi todas se agrupan en unos pocos orígenes: el disco, las articulaciones facetarias, el canal por donde pasan los nervios, la articulación sacroilíaca, el músculo y, con menos frecuencia, el propio hueso. Saber cuál está detrás de tu dolor lo cambia todo, porque no se trata igual un disco inflamado que una faceta artrósica o una contractura. En esta guía te explicamos cómo reconocer cada causa, qué señales de alarma no deben esperar y qué opciones tienes para tratarlo sin cirugía.
- Por qué duele la columna: dolor mecánico o de causa específica.
- Las 7 causas más frecuentes y cómo se manifiesta cada una.
- Pistas para saber de dónde viene tu dolor y las señales de alarma.
- Qué tratamiento sin cirugía tiene cada causa.
¿Por qué duele la espalda?
El dolor de columna vertebral se divide en dos grandes grupos. El más frecuente, con diferencia, es el dolor mecánico inespecífico: no hay una lesión grave detrás, sino una sobrecarga de músculos, ligamentos, discos y articulaciones que empeora con el movimiento y la carga y mejora con el reposo relativo. Suele tener buen pronóstico y las guías coinciden en que la base de su tratamiento es la educación, la actividad y el ejercicio (Maher et al., 2017; Hartvigsen et al., 2018).
El segundo grupo es el dolor de causa específica, en el que una estructura concreta genera el dolor: un disco degenerado, una hernia que irrita una raíz, unas facetas con artrosis, un canal estrecho. Y, de forma excepcional, una causa grave como una fractura, una infección o un tumor, que es lo primero que el médico debe descartar.

Cuando el dolor lumbar se cronifica y se estudia con bloqueos diagnósticos, el origen más frecuente es el disco (42 %), seguido de las facetas (31 %) y de la articulación sacroilíaca (18 %); el disco predomina en las personas más jóvenes, y las facetas y la sacroilíaca ganan peso con la edad (DePalma et al., 2011).
Una imagen no es un diagnóstico. En personas sin ningún dolor, la resonancia muestra degeneración discal en el 37 % de quienes tienen 20 años y en el 96 % de los mayores de 80 (Brinjikji et al., 2015). Lo que cuenta es que el hallazgo coincida con tus síntomas y con la exploración.
¿Cuáles son las causas más frecuentes del dolor de espalda?
Estas son las siete causas que más vemos en consulta. A menudo conviven varias en el mismo paciente:
La causa más frecuente: sobrecargas, posturas mantenidas y falta de condición física. No hay lesión grave y mejora con actividad y ejercicio. Si se alarga, lo tratamos como dolor lumbar crónico.
El disco pierde agua y altura y se inflama por dentro (dolor discogénico). Duele en el centro de la espalda, sobre todo sentado o al inclinarse. Es la enfermedad degenerativa discal.
El disco empuja o se rompe e irrita una raíz nerviosa: dolor que baja por la pierna o por el brazo. Lo explicamos en la hernia discal lumbar y la hernia discal cervical.
Las pequeñas articulaciones posteriores se desgastan. Duele al echarse hacia atrás o al girar, a veces hacia la nalga o el muslo. Es el dolor típico de la artrosis lumbar.
El canal por donde pasan los nervios se estrecha: pesadez y dolor en las piernas al caminar que mejoran al sentarse o inclinarse hacia delante. Más en estenosis de canal lumbar.
Dolor en la nalga y en la parte baja de la espalda, normalmente de un lado, que empeora al subir escaleras, al levantarse o al cargar el peso sobre una pierna.
Músculos paravertebrales tensos con puntos gatillo. Acompañan a casi todas las causas anteriores y explican dolores que la imagen no muestra.
El deslizamiento de una vértebra (espondilolistesis), las fracturas por osteoporosis y las enfermedades inflamatorias como la espondiloartritis, a menudo ligada al HLA-B27 positivo.
¿Cómo saber de dónde viene tu dolor de columna?
Cada causa deja pistas. Estas orientaciones no sustituyen a la exploración, pero te ayudarán a entender lo que te pasa y a explicarlo mejor en consulta:
| Si notas… | Puede orientar a… |
|---|---|
| Dolor en el centro de la espalda que empeora sentado o al inclinarte | Disco degenerado (dolor discogénico) |
| Dolor que baja por la pierna por debajo de la rodilla, o por el brazo, con hormigueo | Raíz nerviosa irritada (hernia o protrusión) |
| Dolor al echarte hacia atrás o girar, que va a la nalga o al muslo sin pasar de la rodilla | Articulaciones facetarias |
| Pesadez en las piernas al caminar que cede al sentarte o inclinarte | Estenosis de canal |
| Dolor en una nalga, junto al hueso sacro | Articulación sacroilíaca |
| Rigidez por la mañana durante más de media hora que mejora al moverte, en una persona joven | Origen inflamatorio (espondiloartritis) |
| Puntos muy dolorosos al apretar el músculo, con dolor que se reproduce al presionarlos | Dolor miofascial |
Son orientaciones: muchas veces conviven varias causas. Lo que confirma el origen es la exploración médica y, cuando hace falta, la resonancia o un bloqueo diagnóstico. Por ejemplo, en el dolor facetario el bloqueo de la rama medial es la prueba de elección antes de plantear una radiofrecuencia (Cohen et al., 2020).
¿Cuándo es grave el dolor de columna? Señales de alarma
Además, conviene consultar pronto si el dolor de columna se acompaña de alguna de estas señales:
- Dolor que no cede en reposo, empeora por la noche y va a más.
- Pérdida de peso sin explicación o antecedente de cáncer.
- Fiebre, infección reciente o defensas bajas.
- Un golpe fuerte, o dolor de inicio brusco en una persona mayor, con osteoporosis o que toma corticoides desde hace tiempo.
- Dolor pulsátil que se acompaña de dolor en el abdomen o en el tórax.
Una señal aislada no significa que haya algo grave: lo que orienta es la combinación de varias y el contexto. En una revisión de referencia, la edad avanzada, el uso prolongado de corticoides y los traumatismos importantes aumentaron la probabilidad de fractura vertebral, y el antecedente de cáncer la de una causa tumoral (Downie et al., 2013). Si no hay señales de alarma pero el dolor es muy intenso y no puedes esperar, disponemos de una videoconsulta médica de urgencia.
¿Cuál es el tratamiento del dolor de espalda según su causa?
El tratamiento se elige por el origen del dolor, no por la palabra que aparece en el informe. En IVO3T lo planteamos siempre de forma conservadora y por escalones: primero lo más sencillo y, si el dolor no cede, técnicas mínimamente invasivas dirigidas a la estructura que duele.
| Causa | Primer escalón | Si no mejora |
|---|---|---|
| Dolor mecánico inespecífico | Información, actividad y ejercicio terapéutico | Infiltraciones paravertebrales con ozono |
| Disco degenerado | Ejercicio y control de la carga | Discólisis percutánea con ozono; PRP intradiscal en casos seleccionados |
| Hernia o protrusión | Rehabilitación y ozono paravertebral | Infiltración foraminal o epidural con ozono; discólisis |
| Artrosis de las facetas | Ejercicio e infiltración facetaria con ozono | Bloqueo de la rama medial y rizólisis por radiofrecuencia |
| Estenosis de canal | Ejercicio y rehabilitación | Epidurólisis caudal con ozono |
| Articulación sacroilíaca | Ejercicio de estabilización | Infiltración sacroilíaca |
| Dolor miofascial | Fisioterapia y ejercicio | Infiltraciones con ozono en los puntos gatillo |
Puedes profundizar en cada técnica: las infiltraciones de ozono en la columna, la discólisis percutánea con ozono, la radiofrecuencia y la epidurólisis caudal con ozono. Si tu dolor viene de una hernia, te interesa también la hernia discal sin cirugía.
Dos consejos que sirven para casi todas las causas: no te quedes en la cama, porque el reposo absoluto es contraproducente, y cuida lo que comes: algunos nutrientes pueden apoyar al disco y al nervio, como explicamos en los suplementos para la hernia discal. Todo este abordaje lo resumimos en nuestra página de dolor de columna sin cirugía.
¿No sabes de dónde viene tu dolor?
Un médico especialista revisa tus síntomas y tus pruebas y te dice qué lo causa y cómo tratarlo.
Preguntas frecuentes sobre el dolor de espalda y de columna
¿Qué es bueno para aliviar el dolor de espalda?
Lo que más ayuda en el dolor de espalda común es mantenerse activo dentro de lo tolerable: caminar, retomar poco a poco la actividad diaria y hacer ejercicio terapéutico. El calor local puede aliviar en los primeros días. Los analgésicos y antiinflamatorios tienen un papel limitado, durante poco tiempo y siempre pautados por un médico. Si el dolor no mejora en unas semanas, baja a la pierna o aparece alguna señal de alarma, conviene una valoración médica para identificar su causa y tratarla de forma específica.
¿Cuál es la causa más frecuente del dolor de columna?
El dolor mecánico inespecífico: una sobrecarga de músculos, ligamentos y articulaciones sin una lesión grave detrás. Es, con diferencia, el más habitual y suele evolucionar bien. Cuando el dolor lumbar se cronifica y se estudia con bloqueos diagnósticos, el origen más frecuente es el disco, seguido de las facetas y de la articulación sacroilíaca.
¿El dolor de columna puede venir de los nervios?
Sí. Cuando una hernia, una protrusión o un estrechamiento del canal irritan una raíz nerviosa, el dolor no se queda en la espalda: baja por la pierna (ciática) o por el brazo, a menudo con hormigueo, acorchamiento o pérdida de fuerza. Es un dolor distinto del mecánico y tiene tratamientos específicos sobre la raíz.
¿Cuándo debo preocuparme por un dolor de espalda?
Acude a urgencias si pierdes el control de la orina o las heces, notas adormecimiento en la zona genital o pierdes fuerza en las piernas de forma progresiva. Consulta pronto si el dolor no cede en reposo y empeora por la noche, se acompaña de fiebre o pérdida de peso sin explicación, tienes antecedentes de cáncer, o aparece tras un golpe fuerte o en una persona con osteoporosis.
¿Necesito una resonancia para saber la causa de mi dolor?
No de entrada. La mayoría de los dolores de columna se orientan con la historia y la exploración. La resonancia se pide si el dolor persiste más de 4-6 semanas pese al tratamiento, si hay pérdida de fuerza o señales de alarma, o si se va a plantear una técnica intervencionista. Además, muchas personas sin dolor tienen discos degenerados o protrusiones en la imagen.
¿El estrés puede empeorar el dolor de columna?
Sí. El estrés, el miedo a moverse, el bajo estado de ánimo o los problemas laborales no suelen ser la causa inicial, pero influyen mucho en que el dolor se mantenga y se cronifique. Por eso, además de tratar la estructura que duele, conviene mantenerse activo y abordar esos factores desde el principio.
¿Se puede tratar el dolor de columna sin cirugía?
En la gran mayoría de los casos, sí. Ejercicio terapéutico, rehabilitación y, cuando hace falta, técnicas mínimamente invasivas como las infiltraciones con ozono, la discólisis percutánea, la radiofrecuencia o la epidurólisis caudal permiten controlar el dolor. La cirugía queda para situaciones concretas, como la pérdida de fuerza progresiva o el síndrome de cola de caballo.
- Maher C, Underwood M, Buchbinder R. Non-specific low back pain. Lancet, 2017. PMID: 27745712.
- Hartvigsen J, et al. What low back pain is and why we need to pay attention. Lancet, 2018. PMID: 29573870.
- DePalma MJ, Ketchum JM, Saullo T. What is the source of chronic low back pain and does age play a role? Pain Med, 2011. PMID: 21266006.
- Brinjikji W, et al. Systematic literature review of imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations. AJNR Am J Neuroradiol, 2015. PMID: 25430861.
- Downie A, et al. Red flags to screen for malignancy and fracture in patients with low back pain. Br J Sports Med, 2014 (publicado originalmente en BMJ, 2013). PMID: 25257627.
- Cohen SP, et al. Consensus practice guidelines on interventions for lumbar facet joint pain from a multispecialty, international working group. Reg Anesth Pain Med, 2020. PMID: 32245841.
¿Te duele la columna y no sabes por qué?
Encontrar el origen del dolor es la mitad del tratamiento. Te valoramos, te explicamos qué lo causa y te proponemos un plan sin cirugía.
🛡️ Contenido revisado por un médico colegiado
Revisado por Dr. Omar González Salgado
Especialista en Ortopedia y Traumatología (Universidad de La Habana, Cuba) · Experto en Dolor, Ozonoterapia y Ecografía Musculoesquelética (MSK) · IVO3T (Valencia) · Nº de colegiado 46/4622732
Última revisión: 5 de octubre de 2026
