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Colesterol y mielina: la molécula indispensable para su formación y regeneración

Por Instituto Valenciano de Ozonoterapia · Actualizado 2026 · Lectura: 7 min

Colesterol y mielina van de la mano: el colesterol es el lípido más abundante de la vaina de mielina y resulta indispensable para su formación, mantenimiento y regeneración. La mielina es una capa lipoproteica que recubre los axones de las neuronas y permite transmitir los impulsos nerviosos de forma rápida y precisa; cuando se pierde o daña, los impulsos se ralentizan o se interrumpen y aparece una disfunción del sistema nervioso. Para entenderlo, conviene ver primero de qué está hecha.

Composición de la mielina: estructura lipídica y proteica

El rasgo más característico de la composición bioquímica de la membrana mielínica frente a otras membranas es su alta relación lípido/proteína. Según la especie, contiene un 70–85% de lípidos y un 15–30% de proteínas, con un bajo contenido en agua (~40%). Destacan glicolípidos, plasmalógenos, colesterol y polifosfoinosítidos.

Composición de la mielina: colesterol, lípidos y proteínas

Composición proteica de la mielina

En la mielina del sistema nervioso central, los dos componentes proteicos principales —que suponen el 60–80% de la proteína total— son la proteína proteolipídica (PLP), la más abundante, y la proteína básica de la mielina (MBP).

Composición lipídica: el colesterol en la mielina

Los lípidos principales son el colesterol, el galactocerebrósido y los plasmalógenos de etanolamina; también es abundante la lecitina (fosfatidilcolina). Esta es la distribución aproximada:

ComponenteProporción
Proteínas (peso seco)15–30%
Lípidos totales (peso seco)70–85%
Colesterol27,7%
Galactolípidos totales (cerebrósidos 27,5% · sulfátidos 3,8%)31,3%
Fosfolípidos totales (PE 15,6% · PC 11,2% · PS 4,8% · PI 0,6% · esfingomielina 7,9%)43,1%
Plasmalógeno7,3%

📌 Dato clavePara la membrana mielínica del SNC la relación molar colesterol/fosfolípido/galactolípido varía entre 2:2:1 y 4:3:2. Es el colesterol el que aporta la mayor parte de las moléculas lipídicas de la mielina.

Diferencias entre la mielina del SNC y del SNP

Ambos tipos comparten la alta relación lípido/proteína, pero conservan una composición proteica distinta. La mielina del sistema nervioso central (SNC) la sintetiza el oligodendrocito (origen embriológico en el tubo neural); la del sistema nervioso periférico (SNP) la forma la célula de Schwann (deriva de la cresta neural). En las patologías con alteración de la mielina se pierde esa capa aislante rica en colesterol y lípidos alrededor de las fibras nerviosas.

Colesterol y mielina: una molécula indispensable

El colesterol en la composición de la mielina
«El colesterol, una molécula indispensable para la formación y el mantenimiento de la mielina.»

El colesterol para la formación de mielina regenerada debe reciclarse a partir de mielina dañada o producirse nuevamente de manera local. En un estudio reciente, científicos del Instituto Max Planck de Medicina Experimental en Göttingen, dirigidos por Gesine Saher, encontraron que, en el caso del daño crónico —a diferencia del daño agudo—, casi ningún colesterol se recicla. En cambio, la nueva producción de colesterol determina la eficiencia de la reparación. Inesperadamente, no solo las propias células formadoras de mielina, sino también las células nerviosas realizan una contribución importante a la regeneración: la síntesis de colesterol en las neuronas asegura la reposición de las células formadoras de mielina. Esto podría afectar el éxito terapéutico de los trastornos de mielina como la esclerosis múltiple.

Consulta sobre regeneración de mielina
«Con el fin de prevenir el daño permanente, las fibras nerviosas ahora no mielinizadas deben ser protegidas de nuevo lo más rápido posible por la mielina recién regenerada. En la fase aguda del trastorno, la mielina defectuosa es abundante. El colesterol de la mielina defectuosa es absorbido por los fagocitos, reprocesado y puesto a disposición de las células formadoras de mielina. Este proceso de reparación a menudo se produce de forma rápida y sin problemas en pacientes más jóvenes.»

Sin embargo, cuanto más dura el trastorno, menos eficiente se vuelve este proceso crítico.

Los fagocitos del cerebro pueden convertirse en células espumosas que ya no están involucradas en el reciclaje del colesterol. La degradación crónica y repetida de las vainas de mielina eventualmente deja las fibras nerviosas permanentemente sin mielinizar. Por lo tanto, la mielina y el colesterol degenerados son escasos en las lesiones crónicas.

«Se sospecha que, en el ambiente bajo en colesterol de las lesiones crónicas, la producción de este importante lípido se activa», explica la investigadora principal Gesine Saher, del Instituto Max Planck de Medicina Experimental en Göttingen.

«El hecho de que las neuronas de los modelos de trastornos crónicos aumenten la producción de colesterol fue completamente sorprendente», informa Stefan Berghoff, ex compañero de trabajo de Gesine Saher y primer autor del estudio.

Para investigar la relevancia de esta observación, los investigadores inactivaron genéticamente la síntesis de colesterol en las neuronas y en las células formadoras de mielina (oligodendrocitos) de ratones. En los mutantes neuronales y oligodendrogliales, la regeneración de las vainas de mielina se redujo severamente en las lesiones crónicas. Sin embargo, a diferencia de los mutantes gliales, el colesterol neuronal también mejoró la proliferación de células progenitoras de oligodendrocitos.

En la regeneración de mielina, el tratamiento con una dieta enriquecida con colesterol tuvo un efecto igualmente positivo en estas células progenitoras. «Suponemos que las neuronas proporcionan esta producción adicional de colesterol», dice Berghoff. «Esto beneficia a todas las demás células en lesiones crónicas, que han reducido en gran medida su propia producción de colesterol».

Si deseas obtener más información, te invitamos a investigar sobre los avances en medicamentos que regeneran la mielina.

Preguntas frecuentes sobre el colesterol y la mielina

La mielina es una capa lipoproteica que recubre los axones de las neuronas y permite que los impulsos nerviosos se transmitan de forma rápida y eficiente. Su composición es muy rica en lípidos (70–85%) y contiene proteínas esenciales como PLP y MBP.
Cuando la mielina se pierde o deteriora, la conducción nerviosa se vuelve lenta o incluso se interrumpe, generando disfunciones neurológicas. En daños crónicos, la capacidad de reparación disminuye y las fibras pueden quedar permanentemente desmielinizadas.
El colesterol es la molécula clave para la formación, mantenimiento y regeneración de la mielina. Es el componente lipídico más abundante de la vaina mielínica y resulta esencial para reconstruirla tras una lesión.

El colesterol para la mielina no proviene directamente de la dieta, sino que se fabrica «in situ».

1. Biosíntesis de novo (producción local). A diferencia de otros tejidos que captan colesterol de la sangre (LDL), el sistema nervioso tiene la barrera hematoencefálica, que impide el paso de las lipoproteínas ricas en colesterol hacia el cerebro y la médula. Por eso casi todo el colesterol necesario debe sintetizarse localmente.

2. Mecanismos según el sistema nervioso.

  • SNC: los astrocitos son las principales «fábricas» de colesterol y lo exportan unido a la apolipoproteína E (ApoE); los oligodendrocitos lo captan y lo usan para construir la vaina de mielina. La cooperación entre ambos es crítica en la remielinización.
  • SNP (neuropatías): las células de Schwann son autónomas y sintetizan su propio colesterol al detectar una lesión; también pueden captar algo del plasma, aunque la síntesis propia es la vía principal.

3. Reciclaje de mielina dañada. Tras una lesión (degeneración walleriana), macrófagos y microglía limpian los restos de mielina vieja; parte de esos lípidos se reutiliza, ahorrando energía metabólica.

4. ¿Por qué importan los nutrientes si el cuerpo lo «fabrica»? La maquinaria celular necesita combustible y cofactores: nucleótidos (UMP/CMP) para los fosfolípidos que forman la membrana, vitaminas B (B12, B6) como cofactores enzimáticos, y un entorno metabólico sin estrés oxidativo ni inflamación excesiva.

Sí. Estudios recientes muestran que las neuronas aumentan su síntesis de colesterol en lesiones crónicas, contribuyendo a la proliferación de células precursoras de oligodendrocitos y favoreciendo la reparación de la mielina.
  • Daño agudo: existe abundante mielina defectuosa que puede reciclarse rápidamente.
  • Daño crónico: el reciclaje se vuelve ineficiente y la regeneración depende casi por completo de la nueva síntesis de colesterol.
Según el estudio citado, una dieta enriquecida en colesterol mostró efectos positivos en la proliferación de células precursoras de oligodendrocitos en modelos animales, favoreciendo la reparación en lesiones crónicas.
Comprender el papel del colesterol abre nuevas vías terapéuticas para trastornos como la esclerosis múltiple, donde la remielinización es clave para evitar daño permanente en las fibras nerviosas.

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📚 Referencias bibliográficas

Estudio comentado sobre el colesterol en la regeneración de la mielina:

Referencias sobre la composición de la mielina:

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🛡️ Contenido revisado por un médico colegiado

Revisado por Dr. Omar González Salgado
Especialista en Ortopedia y Traumatología (Universidad de La Habana, Cuba) · Experto en Dolor, Ozonoterapia y Ecografía Musculoesquelética (MSK) · IVO3T (Valencia) · Nº de colegiado 46/4622732

Última revisión: 8 de septiembre de 2026